verbena en el club mediterraneoLa noche de ayer fue mágica para los más de 300 asistentes que acudieron a la Verbena del Carmen celebrada en el Real ClubMediterráneo a favor de los niños que están recibiendo tratamiento oncológico. Todos los participantes supieron que su aportación tendrá una causa concreta, la de un niño de 14 años que, aquejado de un cáncer de pulmón y tras ser sometido a una operación, se ha visto postrado en una silla de ruedas.

 Ahora, su madre, autónoma y con recursos limitados, lucha por sacarlo adelante en un centro especializado en Toledo. Rosa Rojo, responsable de Relaciones Institucionales de la Fundación Cesare Scariolo explicó anoche que cada euro aportado en la verbena intentará sufragar los gastos de alquiler de una vivienda para esta familia durante los seis meses que dura el tratamiento de este niño, al que denominó con el supuesto nombre de David, “porque lucha contra un terrible Goliat”.

 Pero los asistentes, no solo tuvieron la suerte de colaborar con una causa tan urgente y concreta, también disfrutaron de un espectáculo único, sublime y, posiblemente irrepetible en la verbena organizada por el Real Club Mediterráneo de Málaga a beneficio de la Fundación Cesare Scariolo.   

 El reconocido pintor gaditano y malagueño de adopción Andrés Méridaejecutó con una gran maestría y en directo una de sus obras, inspirado por la portentosa guitarra flamenca del esteponero Daniel Casares. Al son de unas malagueñas, “El Limonar”, y unas bulerías, “Callejón de los tramposos”, el pintor fue esbozando pincelada a pincelada una obra magistral, que posteriormente fue puesta a la venta.

 Pero el plato fuerte, se reservó para la madrugada. Javier Ojeda, cantante de Danza Invisible, interpretó cinco canciones, entre ellas sus famosas “Sabor de Amor” y “Yolanda”. Ojeda estuvo acompañado a la guitarra por la intérprete Paula Gabiño, quien también hizo los coros. En las dos últimas melodías, a este dúo se les unió Daniel Casares, que por primera vez tocaba con Ojeda y que fue otro de los momentos álgidos de la actuación.

 El cantante malagueño derrochó simpatía y complicidad con el público, que siguió todas las letras de las canciones. El líder de Danza Invisible supo contagiar a todos los asistentes su energía, mezclándose entre el público durante la actuación.

 Otra de las colaboraciones de lujo fue la del periodista Paco Fadón, quien pregonó en honor a la Virgen del Carmen y afirmó que “la verbena de hoy, en este club, es una más pero diferente, tiene como humano fondo o motivo, una hermosa finalidad, como la tienen todas aquellas que nacen del profundo sentimiento de amor humano, de solidaridad, en el fondo de caridad, que es la justa palabra”.    

 Actuó de maestro de ceremonia el escritor José Miguel Molero Cid, para el que se estaba viviendo una noche en la que se conjugaba el mar y la esperanza y recordó que desde hace 760 años se venera a la patrona de la marinería. También el presidente del Real Club Mediterráneo, José Agustín Gómez-Raggio quiso agradecer a los asistentes su participación en esta noche solidaria, a favor de la Fundación Cesare Scariolo que “trabaja incansablemente a favor de los niños con problemas oncológicos”.

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